25 abr. 2010

El Edredón Azul

Era una noche fría, pero a lo Paraguay, unos 18-20 grados, pero eso ya era SIGNIFICATIVO, considerando nuestra costumbre a ver los termómetros mostrando 35, 36, 38, 40 grados durante gran parte del año.
Estaba en la casa de X, con ese ventilador prendido que a él 'se le olvidó' apagar debido a lo inesperado frío. Hacía demasiado frío, la brisa del ventilador parecía desgarrar mi piel al erizarme los pelos del brazo. Solamente se me pudo ocurrir meterme a la cama y enrollarme en ese edredón azúl que resaltaba con el anaranjado de las sábanas.

Pensaba en cómo esa sensación de frío inhibía completamente mis actos y no me permitía hacer nada más que acurrucarme entre las sábanas y el edredón. ¿Cómo podía una sensación de esas influenciar tanto en la capacidad de acción de una persona? ¡Que terrible!
Recordé al instante una “teoría” supuestamente científica de la que me había hablado mi hermano una vez. Según la misma, la temperatura ideal para el mejor funcionamiento del cerebro es de 18 grados centígrados y por esa razón, todos los grandes pensadores, científicos, etc., son de países donde esa temperatura es frecuente.
JA JA ¿Cómo alguien podía afirmar eso? En ese momento lo que menos podía suceder es que mi cerebro funcione de mejor manera, ya que, la sensación de frío no me permitiría pensar tranquila. Además, pensaba... La sensación térmica es sumamente subjetiva. Considerando ese momento específico, para una Paraguaya, acostumbrada al calor agobiante de una tierra con clima sub-tropical, 18 grados significaba un 'frizzer'. Así, dependiendo de lo que signifiquen 18 grados para cada persona, el cerebro tendrá más o menos capacidad para funcionar con su más alto potencial.
Además, ¿cómo es que pueden decir eso si ni siquiera saben cómo funcionaría un cerebro al utilizar todo su potencial? Sabiendo que utilizamos nada más que un pequeño porcentaje del mismo, y esto se aplica hasta al más genial de los genios.
Por fin entendí por qué esa “teoría” nunca me había convencido del todo. Había algo ahí que no me parecía de todo sólido. ¡Claro! Con esta experiencia práctica de sentir frío y no poder hacer nada más que acurrucarme entre las sábanas y el edredón, me había dado cuenta de que, si alguien se siente así, es muy poco probable que se ponga a desarrollar la teoría de la relatividad, a escribir sobre la teoría de las supercuerdas, o, quizás, analizar sobre la humanidad robotizada y sus efectos en el devenir.
Y heme aquí, analizando sobre la subjetividad, el frío y su influencia sobre las personas. Al final el frío dió una nota de inspiración a este cerebro cansado por haber trabajado demasiado.
En un momento de todo ese paseo mental a través de sensaciones e idioteces “científicas”, pensé finalmente en que, de no haber sido por el frío, no habría estado acurrucada entre las sábanas y el edredón pensando en todo esto, y que, de haber sido un poco más practica, hubiese solucionado el problema con el simple acto de apagar el ventilador.
Talvez los grandes pensadores y científicos son un montón de gente 'divagueta' que en vez de solucionar los problemas que surgen, se ponen a pensarlos y analizarlos de forma extensiva y hasta patética. Ya nos dijo alguna vez Marx "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos del mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo".
Pero, pensándolo bien... ¿Acaso Marx no se sentó a analizar la realidad, a pensarla de un modo muy particular? y, lo que es más importante, ¿Acaso su pensamiento no transformó la realidad hasta llegar a lo que es hoy? El pensamiento de Marx influyó muchísimo en la cosmovisión de las personas contemporáneas aunque muchos sólo sepan que era un barbudo.

Esto me hizo pensar en que las ideas y los pensamientos, al transmitirlos, nos permiten transformar la realidad. Y que de no ser por algunos tipos que se sentaron a observar el mundo, muchas cosas no hubieran cambiado. Las ideas pueden inspirar acciones, pueden despertar conciencias, pueden romper paradigmas y a partir de esa ruptura transformar la realidad, a través de los actos de las personas...

¡Wow! Parece que el Edredón Azúl, el ventilador y los 18 grados realmente funcionaron esa noche, porque seguía ahí, sin animarme a asomar la cabeza, sin animarme a levantarme y apagar ese maldito ventilador.

Antes de dormir, ya solo pude pensar en que
habría que encontrar el punto medio entre ser un simple divagueta y ser una persona irreflexiva que actúa sin tener plena conciencia de lo que está haciendo...
 
Al final, por fin apareció X y le dije que apagara el ventilador... =)